Empleada de hogarVivimos en unos tiempos caracterizados por la falta de tiempo para todo y por la sobreabundancia de quehaceres, lo que a menudo nos genera estrés, ansiedad y una desesperante sensación de no poder afrontar las muchas tareas que se nos acumulan. Es por ello que se habla de los no pocos beneficios de las empleadas del hogar: profesionales con el bagaje de conocimientos para ayudarnos en las labores de la casa, y descargarnos con ello de tales deberes.

Pero esos múltiples y variopintos beneficios de las empleadas del hogar no se limitan a eso, sino que van mucho más allá: beneficios fiscales, por ejemplo. Veamos qué beneficios comporta esta relación laboral desde los dos términos implicados: el empleador y la empleada.

Beneficios desde la perspectiva del empleador

Desde el prisma particular del empleador y sus intereses específicos, contratar a una trabajadora doméstica comporta varios parabienes:

  • Por lo pronto, nos desembaraza de las tareas del hogar, con lo cual no tenemos que preocuparnos más por ellos.
  • Además, puede hacer compañía a nuestros seres queridos y atenderlos cuando nosotros no podamos estar en casa.
  • También el contrato con la empleada doméstica, dependiendo de su antigüedad, podrá conllevar ventajas fiscales y tributarias, y ahorrarnos un considerable porcentaje de la cuota a aportar por la persona empleadora en la Seguridad Social.

Estas son las principales ventajas, pero hay otras más. En todo caso, la empleada doméstica es un apoyo de gran importancia para hacer nuestro día a día más llevadero.

Beneficios desde la perspectiva de la empleada

También existen beneficios desde esta perspectiva, pues el ordenamiento legal asegura unas condiciones de trabajo dignas para la empleada doméstica y tiende a cubrir sus necesidades más apremiantes. Así:

  • Tienen garantizado un salario mínimo interprofesional con que poder subvenir al menos una serie de necesidades básicas, y que queda establecido anualmente por el Consejo de Ministros.
  • Asimismo se les garantiza un régimen de descanso de 36 horas semanales sin interrupción. También un régimen de vacaciones, días libres y permisos, en cuyo caso podrán cubrir las situaciones personales y familiares de urgencia como la maternidad, lactancia, etc.
  • Igualmente se les garantiza un régimen de bajas, para cubrir por ejemplo los accidentes, enfermedades, y otros percances y situaciones por los cuales la trabajadora no pueda eventualmente asistir a su puesto. En estos casos concretos, además hay que tener en cuenta que las empresas de contratación de servicios a domicilio pueden proporcionar una suplente de forma absolutamente inmediata y sin demora.
  • La jubilación, por supuesto. Los años trabajados contarán para proporcionar a la trabajadora un retiro digno cuando por su avanzada edad ya no sea recomendable que continúe ejerciendo su oficio.

Cuáles son las funciones de una empleada del hogar: cómo pueden ayudarnos en casa

Entre los variados beneficios de las empleadas del hogar, se halla el más directo y sencillo de todos, como es el conjunto de labores que pueden cubrir con gran eficacia, desembarazándonos así de la sobrecarga de que hablábamos. Estas labores serían:

  • Limpieza. Para ello deben poseer un amplio conocimiento de los productos y útiles que han de emplear, y que deben aplicarse de forma específica a cada superficie y cada tipo de suciedad.
  • Cocina. Muchas veces, además, la empleada doméstica puede librarnos del engorroso trabajo culinario, y ofrecernos platos de gran calidad.
  • Hacer la compra de la casa. La empleada doméstica puede seleccionar los mejores productos y alimentos para nuestro hogar.
  • Conducir. También es frecuente que las empleadas del hogar sepa conducir, y así pueda llevar a los niños y ancianos de la casa a los lugares a los que necesiten acudir.
  • Hacer compañía a las personas que lo necesiten, como los mayores y niños.

Así, bien puede decirse que la empleada del hogar es la mejor ayuda para nuestra casa, y un gran aliado contra la sobrecarga y el estrés.